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Las grasas, sustancias nutritivas esenciales con una función predominantemente energética, son elementos necesarios para el sostén de los tejidos de las estructuras celulares e intracelulares.

El Aceite de Oliva Virgen Extra se compone en aproximadamente un 80% de ácido oleico, un compuesto que reduce los niveles de colesterol LDL (“colesterol malo”) en sangre al aumentar los niveles de colesterol HDL (“colesterol bueno”). Esto disminuye el riesgo de padecer arterioesclerosis y otras enfermedades cardiovasculares. 

Del 20% restante, alrededor de un 8% es ácido linoleico (Omega 6), entre cuyos cometidos destaca el funcionamiento del sistema inmunitario y la formación de membranas celulares y neuronas. Además, es vasodilatador, anticoagulante y antiinflamatorio. 

Según el grado de saturación, los ácidos grasos pueden ser saturados (fundamentalmente los de origen animal, como la mantequilla o la nata, y algunos aceites vegetales, como el coco o la palma) o insaturados, predominantes en el Aceite de Oliva Virgen Extra y responsables de múltiples beneficios para nuestra salud. La principal diferencia entre los ácidos grasos saturados y los insaturados en el plano de la salud es el tipo de colesterol que incrementan: mientras que los ácidos grasos saturados aumentan los niveles de colesterol LDL o “malo”, los ácidos grasos insaturados aumentan los niveles de colesterol HDL o “bueno”, reduciendo así los del LDL o “malo”.

Los ácidos grasos insaturados pueden ser de dos tipos: monoinsaturados, entre los que se encuentra el ácido oleico, y poliinsaturados, como el linoleico y el alfa-linoleico. Los ácidos grasos insaturados son esenciales para nuestro organismo.

Su riqueza en antioxidantes lo convierte en una grasa única por el efecto positivo que ejerce sobre los factores del envejecimiento, resultando en múltiples beneficios cardiovasculares (presión arterial, colesterol, arterioesclerosis), metabólicos (diabetes, obesidad), dermatológicos (piel atópica y seca, arrugas, decoloración) y óseos (osteoporosis, artritis reumatoide). Esto es debido al mecanismo de defensa de los agentes antioxidantes, alfatocoferoles y betacarotenos, que actúan como un sistema inmunitario para la aceituna. 

En definitiva, incluir al Aceite de Oliva Virgen Extra en la base de nuestra pirámide alimenticia hace que nuestro organismo envejezca más lentamente y se mantenga más sano por más tiempo.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es la estrella de la Dieta Mediterránea, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010. Este oro líquido no sólo mejora el sabor de los alimentos, haciendo las comidas más apetitosas, sino que, además, ayuda al organismo a digerirlos mejor. La Dieta Mediterránea se caracteriza por la presencia de pan, pasta, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos, el empleo del Aceite de Oliva Virgen Extra como fuente principal de grasa y un consumo moderado de pescado y puntual de carnes rojas. Esta forma de alimentación posee abundantes propiedades y características que integran y sustentan uno de los mejores niveles de salud cardiovascular del mundo.

 

Hay un consenso científico sobre las bondades del Aceite de Oliva Virgen Extra

Nuestra prioridad como empresa productora, envasadora y comercializadora es, además de obtener un Aceite de Oliva Virgen Extra de calidad superior, contribuir al conocimiento de sus bondades mediante la colaboración en estudios científicos enfocados a descubrir y difundir sus usos y propiedades culinarias.

Desde que, en 1985, los Doctores Goldstein y Brown descubrieron las incidencias del colesterol en las enfermedades cardiovasculares, lo que les valió el Premio Nobel, los trabajos del Profesor Grande Covián, y posteriormente innumerables estudios científicos, han demostrado la conveniencia de incorporar Aceite de Oliva Virgen Extra en la dieta para equilibrar el colesterol y prevenir la arterioesclerosis.

Estudios realizados por las cátedras de Cardiología y Bioquímica Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza demostraron que la sustitución del consumo de aceite de girasol por aceite de oliva durante diez semanas reduce en promedio un 13% el colesterol sanguíneo.

Existe un amplio consenso científico sobre los numerosos beneficios del Aceite de Oliva Virgen Extra para la salud, de los que cabe destacar, entre otros:

  • Su acción antioxidante previene el envejecimiento celular
  • Impide que aumente el exceso de colesterol
  • Aminora el riesgo de padecer úlceras gástricas
  • Mejora la calcificación de los huesos
  • Limita la pérdida de calcio debida al envejecimiento
  • Protege la piel, actuando como protector de la epidermis
  • Mejora el metabolismo y regenera los tejidos
  • Combate el estreñimiento de forma eficaz
  • Disminuye los niveles de glucemia en los diabéticos
  • Reduce el riesgo de padecer cáncer de mama

La interprofesional del Aceite de Oliva ha establecido, según las conclusiones extraídas de un estudio de Predimed sobre la prevención con Dieta Mediterránea, una cantidad diaria recomendada de 40 ml (37 g) de aceite de oliva.

 

Conservación y consumo preferente

Mantenlo en un lugar a oscuras y fresco para protegerlo de la luz y de los cambios de temperatura, que aceleran el proceso de oxidación del aceite. La temperatura ideal de conservación es de 20ºC.

Cuando hace frío, pueden aparecer en el fondo del envase perlas de color claro. Estos grumos son totalmente inocuos, son precipitados de triglicéridos de ácidos grasos que desaparecen cuando aumenta la temperatura ambiente. No obstante, es señal de que el aceite ha sido conservado a temperatura excesivamente baja.

El periodo de consumo preferente del Aceite de Oliva Virgen Extra depende de varios factores, como la variedad de la aceituna, la calidad del aceite y su composición química o el modo de conservación. El Aceite de Oliva Virgen Extra es generalmente más resistente a la oxidación que el resto de aceites.

Dentro de los Virgen Extra de alta calidad, los procedentes de aceituna de variedad Picual, como el elaborado por MONVA, presentan potencialmente una mayor cantidad de ácido oleico, antioxidantes y pro-vitaminas naturales, lo que supone una mejor resistencia a la oxidación, además de beneficios adicionales para nuestra salud.

 

La acidez química en el Aceite de Oliva

La acidez es uno de los parámetros químicos del aceite de oliva e indica el nivel de ácidos grasos libres que contiene el aceite y que lo descomponen, acelerando su oxidación y deterioro. Por tanto, cuanto menor sea la acidez, mejor será la estabilidad del aceite.

Un bajo valor de acidez (menor a 0,4º) define un proceso de extracción del aceite efectuado inmediatamente después la recolección de la aceituna y con métodos naturales y poco agresivos.

La acidez de un aceite varía a lo largo del tiempo, y su evolución depende de la calidad del aceite (desde el punto de vista de la pureza y de la frescura) y del modo de conservación del mismo.

La normativa vigente en la Unión Europea establece que no es posible informar de la acidez sin incluir información sobre otros parámetros químicos del aceite: índice de peróxidos, K-270, K-232 y Delta K, que son otras formas de medir la pureza y calidad del aceite.